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LEMA: “QUE EL SERVICIO SEA TU PASIÓN, ¡VÍVELO!” SIGNO: Un grupo de niños y jóvenes, caracteriza las profesiones más propias de la comunidad.
OPORTUNIDAD: Celebración del mes del Corazón de Jesús. FECHA: Junio 20 MODALIDAD: Parroquial OBJETIVO: La comunidad parroquial aprovecha la celebración de la fiesta del Corazón de Jesús, para descubrir en Cristo, mediante la entrega de su vida por toda la humanidad, un signo supremo de Amor, que se perpetúa a través de la Eucaristía y que pide un compromiso de cada hombre con el prójimo, expresado en el Servicio, como manifestación de amor. DESCRIPCIÓN PRIMER MOMENTO: Llevando una imagen del Corazón de Jesús y antes de la celebración eucarística, como procesión de entrada, se dirigen desde las puertas del templo hasta el presbiterio, un grupo de niños y de jóvenes, caracterizando las profesiones más propias de la comunidad (educadores, religiosas, médicos, enfermeras, sacerdotes, policías, tenderos, carniceros, lustrabotas, deportistas, ingenieros…); mientras se escucha, se canta o es recitado por un lector, el tema musical “Amor sin límite”, de la autoría de José Luis Perales: Ya podría yo tocar el sol y vaciar el mar, O inventar un lugar al sur para mi libertad, Conocer el principio y el fin de cada estrella Y si me falta el amor, ya ves… yo no soy nada. El amor es la espera sin límites, es la entrega sin límites, y es la disculpa sin límites, sin límites, no es egoísta ni se irrita, NO. El amor cree todo sin límites, aguanta todo sin límites, y es generoso sin límites, sin límites, no tiene envidia, ni sabe contar, no pide nada. Ya podría yo morir por ti y luego despertar o pintar de color la luz y hacer de dulce la sal, ser profeta del porvenir, romper el aire y si me falta el amor, ya ves… yo no soy nada. El amor es humilde sin límites, es comprensivo sin límites, y es la justicia sin límites, sin límites, es siempre tierno y dice la verdad. El amor cree todo sin límites, aguanta todo sin límites, y es generoso sin límites, sin límites, no tiene envidia, ni sabe contar, no pide nada. El amor es la espera sin límites, es la entrega sin límites, y es la disculpa sin límites, sin límites, no es egoísta ni se irrita, no, no pide nada. En cuanto se llegue al presbiterio, cada joven y cada niño, dice qué profesional está representando y brevemente expresa qué importancia tiene la prestación de su servicio dentro de la comunidad. SEGUNDO MOMENTO: Un lector proclama el siguiente texto: QUE EL SERVICIO SEA TU PASIÓN, ¡VÍVELO! Nos dice la Palabra de Dios, que “nadie puede decir que ama a Dios, a quien no ve, si primero no ama a su hermano, a quien ve”. Cristo, a través de su muerte en la cruz, nos enseñó que “nadie tiene amor más grande que aquel, que da la vida por sus amigos”. Él nos dio la vida con su muerte y en la Eucaristía se renueva este sacrificio que es fuente de amor, fuente de unidad, fuente de eclesialidad, fuente de servicio, fuente de entrega, fuente de comunión y de participación… El Señor nos pide que entreguemos la vida, que nos amemos mutuamente y que seamos servidores, los unos de los otros. Nuestro servicio, como expresión de amor al prójimo, manifiesta en el mundo nuestro amor a Dios. TERCER MOMENTO: Compromiso: se invitan a algunos miembros de la comunidad, para que a partir de los roles que desempeñan, a nivel social, eclesial o familiar, dentro de la comunidad, se comprometan a ser unos buenos profesionales, o unos buenos padres de familia, o mejores esposos, mejores animadores de su sector, más activos dentro del EPAP, a prestar ciertos servicios en virtud de sus capacidades: visitar enfermos, animar el canto litúrgico de la Eucaristía, vincularse al grupo de lectores, de acólitos, de jóvenes, etc.
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