|
Fase: PARTICIPACIÓN Valor: SERVICIO Lema: “EN MEDIO DE TANTOS Y TAN SOLO, ¡ESCÚCHALO!” Oportunidad: Septiembre 18 Modalidad: Sectorial Objetivo: Pensar en tantas personas que en medio de muchos se sienten tan solas. Sensibilizar al sector frente a una realidad muy cotidiana, estar acompañados y sentirnos solos. CITA BÍBLICA Lc 10, 25 -37 Iniciar la reunión con la lectura de la Parábola ¿Cuánto vale una hora? ¿Cuánto ganas por hora? Papá, ¿Cuánto ganas por hora?, con voz tímida un pequeño recibía así a su padre al término del trabajo. El padre dirigió un gesto severo al niño y le dijo: Mira, hijo, esos informes ni a tu madre se los doy. No me molestes y ya vete a dormir. Pero, papi, insistía el niño, dime cuánto ganas por hora. La reacción del padre fue menos severa. Sólo contestó: cinco mil pesos. Papá, ¿Me podrías prestar dos mil pesos?, le preguntó el pequeño. El padre montó en cólera y empujándolo con rudeza le dijo: mira muchacho mañoso, déjate de préstamos y duérmete ya. Había caído la noche. El padre meditaba un tanto preocupado. Tal vez su hijo quería comprar algo urgente… En fin, queriendo descargar su conciencia, fue hasta la cama del niño y en voz baja le preguntó: ¿Estás dormido? ¡No!, contestó el niño. Aquí tienes los dos mil pesos que me pediste. El niño agradeció dulcemente a su papá y metiendo su manita debajo de la almohada, sacó dos billetes al tiempo que decía: Ahora ya completé, tengo 5… … ¿Podrías venderme una hora de tu tiempo? COMPROMISO Entre todos buscar cuáles son las personas que en el sector se ven más solitarias. FINALIZAR HACIENDO LA ORACIÓN QUE SIGUE: Oración de un niño: Señor, esta noche quiero pedirte algo especial: conviérteme en televisor. Quisiera ocupar su lugar para vivir como él en mi casa: tendría un cuarto especial para mí, y toda la familia se reuniría a mi alrededor horas y horas. Siempre me estarían todos escuchando sin ser interrumpido ni cuestionado, y me tomarían en serio. Cuando me enfermara, llamarían enseguida al médico y estarían todos preocupados y nerviosos hasta que volviera a funcionar perfectamente. Mi papá se sentaría a mi lado cuando vuelve cansado del trabajo, mi mamá buscaría mi compañía cuando se queda en la casa sola y aburrida, y mis hermanos se pelearían por estar conmigo. ¡Cómo me gustaría poder disfrutar de la sensación de que lo dejan todo por pasar algunos momentos a mi lado! Por todo esto, Señor, conviérteme en un televisor, yo te lo ruego.
|