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DOMINGO 4- MUJER SERVIDORA DE LA VIDA, ¡ÁMALA! María suscita la colaboración… Hagan lo que Él les diga. Tantas veces que alguien necesita tu colaboración. ¿Estás dispuesto a darla? No necesariamente es dinero, puede ser tu tiempo, tu talento, tu bondad, tu ejemplo. ¿Por qué son las mujeres las que tienen más facilidad para prestar su colaboración? ¿Cuántas son las mujeres que en tu parroquia prestan su servicio generoso en los distintos grupos parroquiales? Y no solo eso, cuánto servicio prestan las esposas, las hijas, las maestras, las mujeres que en lugar de llenarse de pecado, están santificando el mundo de tu comunidad. DOMINGO 11- MUJER SERVIDORA DE LA VIDA, ¡ÁMALA! Mamá, muchas veces con tu palabra me diste el servicio del amor, con tu ternura me diste comprensión, con tu sonrisa entusiasmaste mi vida, con tu lágrima compartiste mi pena, con tu consejo iluminaste mi camino. Mamá, eres tú la que más me ha servido. Todas las mamás llevan en el alma un no se qué para servir especialmente a sus hijos. No hay mamá que pueda reservarse para sí lo que puede ofrecer a su hijo. Y hoy no olvidemos que el Espíritu Santo es servidor fiel y prudente. DOMINGO 18- MUJER SERVIDORA DE LA VIDA, ¡ÁMALA! Dios es familia y como Trinidad es comunión y en Él está el origen de la espiritualidad de comunión. Con la aceptación en nosotros del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo estamos disponiendo nuestro ser para que haga comunión con todo lo que le rodea. Muy especialmente que se encuentre bien con los de cada hogar. Que en Dios nos amemos todos los que vivimos bajo el mismo techo. Que en Dios amemos a mamá y que en Él gustosamente queramos a la Virgen. Dios, que es familia, crezca en el corazón el afecto por los nuestros. Que en Dios se ame la esposa, la novia, la hermana, la hija. Que todos miremos en la mujer la dignidad de su ser y ni la prostituyamos con el pensamiento ni ella permita que la cosifiquen como si no tuviera la presencia de La Trinidad. DOMINGO 25- MUJER SERVIDORA DE LA VIDA, ¡ÁMALA! El mejor servicio que se pueda prestar es el de dar vida. Jesús lo dijo: Nadie tiene amor más grande que aquel que da la vida. Cuando recordamos que Jesús es el Pan de Vida, presencia real que por amor se ha quedado entre nosotros, memorial y actualización del sacrificio que nos ha devuelto la vida y banquete de Comunión que nos motiva a vivir como hermanos, estamos invitados a valorar a nuestras madres como mujeres que son servidoras de la vida. Que la participación en el sacrificio y banquete eucarístico sea manifestación del compromiso de servicio que debe existir en nuestra comunidad y sea también ocasión de reconocer a la mujer como servidora de la vida.
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