|
DOMINGO 3 – NO ESPERES QUE TE SIRVAN, ¡SÍRVELES! La generosidad consiste menos en dar mucho, que en dar a tiempo. Todo lo estamos esperando de los demás. Nos creemos con derecho a que todo nos lo entreguen, nos lo den. Esperamos un comportamiento ajeno, un servicio del otro. Estamos a la expectativa de cómo nos van a tratar. Ya nos vivas esperando. Empieza a servir tú primero. Ve en qué puedes ofrecerte. No se te piden grandes cosas sino que te dispongas a servir. Que ofrezcas tus servicios. Que pienses en el bien que puedes hacer y lo hagas en bien de otros. Adelántate. DOMINGO 10- NO ESPERES QUE TE SIRVAN, ¡SÍRVELES! En cierta ocasión, el ministro encargado de cobrar los impuestos fue a lavarse los pies a la orilla de un estanque y, por descuido, cayó al agua. De inmediato, acudió un grupo de personas que, queriendo ayudar al Ministro, le decían: -¡Deme su mano! Sin embargo, y aunque se estaba ahogando, el ministro no alargaba la mano. En ese momento pasó por allí Afanti y, tras observar lo que ocurría, se acercó también al estanque y gritó: -¡Excelencia, tome mi mano! Al instante, el ministro se aferró a la mano de Afanti y salió del estanque. Como todos los presentes se mostraron asombrados, Afanti explicó: -El Ministro encargado de cobrar los impuestos no sabe el significado de la palabra “dar”, pues él sólo se dedica a “tomar” y “recibir”. DOMINGO 17 - NO ESPERES QUE TE SIRVAN, ¡SÍRVELES! Esperar a recibir atenciones tiene poco mérito y cualquiera lo hace. Para servir eficazmente hace falta iniciativa, capacidad de observación, generosidad y vivir la solidaridad con los demás, haciendo todo aquello que deseamos que hagan por nosotros, viendo en los demás a su otro yo. No podemos olvidar que somos los demás de los demás. DOMINGO 24 - NO ESPERES QUE TE SIRVAN, ¡SÍRVELES! Hay personas atentas. Personas que están siempre en disposición de servir. Que antes que les sirvan ya están ofreciendo sus servicios. Personas que son felices prestando un servicio. Se dan a favor de los otros. No es por la paga. No es por adular, es simplemente por que viven para servir. Son voluntarios para nobles causas. Dan de su tiempo, de sus talentos y hasta de su dinero. Tienen sentido de pertenencia. Contribuyen con lo que pueden a favor de otros a quienes pueden prestar un servicio. DOMINGO 31 - NO ESPERES QUE TE SIRVAN, ¡SÍRVELES! Un viejo carpintero ayudó en la parroquia a empacar donaciones para un orfanato en China. Al volver a casa buscó los anteojos y no los tenía; regreso al sitio de trabajo pero no los encontró. Pensó que se le habían caído en una de las cajas, y ya las habían despachado. Frustrado le decía a Dios: No es justo que me hagas esto; he estado haciendo una buena obra y ahora se me pierden las gafas que no tengo dinero para reponer. Meses después el director del orfanato vino de China y fue a dar las gracias por la ropa y medicinas que le habían envidado, y explicó:”Pero sobretodo debo agradecer las gafas que me mandaron. Los comunistas entraron al orfanato y destruyeron todo, me golpearon y rompieron mis gafas. Quedé desesperado porque no tenía forma de reponerlas. Estaba pidiendo a Dios solución para este problema, cuando llegaron las donaciones de ustedes, y al desempacar encontré los anteojos, me los puse y eran los que necesitaba”. El viejo carpintero pensaba emocionado: así son las cosas de Dios.
|