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DOMINGO 7 – LOS POBRES TE NECESITAN, ¡AYÚDALOS! No se olviden que Dios tiene las manos sucias y que vive con los pobres y que quien quiere seguirle debe disponerse a ensuciarse las manos. Dios está aquí, con sus hijos predilectos: los pobres. ¿De qué sirve si te vas por la orilla? Dios quiere que te ensucies las manos con Él, que te enredes en la trama humana, como lo hace Él. No te ocultes en el manto de Dios para no tener nada que ver con los que te rodean. Dios lucha en el hombre de hoy y cuenta contigo. No permitas jamás que alguien venga a ti y se aleje sin ser mejor y más feliz. DOMINGO 14 - LOS POBRES TE NECESITAN, ¡AYÚDALOS! Una oración que no mueva al servicio, que no se traduzca en cercanía con el prójimo, es una oración estéril. La oración que agrada a Dios, es la que brota de un corazón sincero e impulsa a ser cada día mejor. Una oración que se traduce en obras. Orar y no comprometerse en el servicio al hermano es encontrar un diálogo narcisista con uno mismo. De la oración, si es sincera, debemos salir fortalecidos, más comprensivos, más buenos, más serviciales. Rezar implica el compromiso de intentar vivir de acuerdo a la oración. De muy poco sirve pedir por los pobres, por los otros y sus familias, si no hacemos nada por ellos, si no estamos pendientes de sus necesidades y nos comprometemos a remediarlas. Recuerda a aquel hombre que, al ver la miseria de los niños de la calle, las necesidades de los mendigos, los tormentos y dolores de tantas personas inocentes, levantó un día los puños al cielo y retó a Dios de esta manera: “¡Cómo puedes ser tan cruel! ¡Cómo es posible que no hagas nada ante tanto sufrimiento!”. De pronto, se abrieron los cielos y bajó de ellos la respuesta a su queja: “¡Cómo puedes decir que no hago nada. Te he hecho a ti”. DOMINGO 21- LOS POBRES TE NECESITAN, ¡AYÚDALOS! ¿Qué pasaría si Jesús regresara hoy? Desde hace tiempo un escritor francés lo pensó: Por las calles la vida es ajetreo incesante, actividad alocada. Jesús se acerca a un guardia municipal y le pregunta: ¿A qué se debe tanto movimiento? Es la Navidad. ¿De dónde vienes tú que no te has enterado? - De Belén. ¿Qué es eso?, nunca he oído tal nombre. Jesús prosigue su camino y entra en un lujoso y espléndido hotel. El banquete de noche buena está ya comenzado a servirse. Una mujer, bien perfumada y vestida con ropa de los mejores diseñadores, se levanta y grita al camarero: - ¡Manda a paseo a ese andrajoso! Y Jesús se encuentra de nuevo sobre la fría acera. Más tarde, se dirige hacia un grupo de niños. Al menos en ellos podrá encontrar algo. Se acerca a uno y le dice: - ¿Quieres tú mucho al niño Jesús? El niño le mira asombrado y echa a correr… Jesús se dirige a un barrio donde esconden su miseria los desheredados de fortuna. Se aproxima a una casa destartalada y mira por la ventana. Toda la familia está recogida, cantando ante el pesebre. Todo es pobre y sencillo. Un niño ve a Jesús y sale a abrir la puerta. Jesús entra… y se encuentra a gusto en medio de los suyos. DOMINGO 28- LOS POBRES TE NECESITAN, ¡AYÚDALOS! No esperes para ser bueno, ni para dar lo que puedes. No esperes para perdonar a tu enemigo: ve hacia él. No esperes para sembrar alegría, simplemente sonríe. No esperes que se dañe lo que tienes, entrégalo ahora. No esperes a que ya no lo necesites: alguien lo está necesitando. No esperes que te pidan, adelántate a dar. Adivina el servicio que puedes prestar. Tal vez no se atreven a decirte qué están necesitando. Procura ir adelante en el favor que puedas prestar.
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