Con alegría, receptividad y apertura celebramos en toda la Diócesis de Santa Rosa de Osos, la semana vocacional, en su vigésima cuarta versión. En las Instituciones educativas se distribuyeron “tarjetas para recargar”, no con el clásico temor del docente, de que sus alumnos fueran a interrumpir clase con sus celulares, sino que por el contrario, se les invitó y se les permitió, que interrumpieran clase, y recargaran su vida y pudieran hablar, con quien los elige y los capacita a elegir en el amor: Jesús. | |
Durante esta semana, se compartió en las instituciones educativas, se oró delante de Jesús sacramentado, por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras, y se reflexionó sobre nuestra vida, como un “proyecto” que paulatinamente se va desarrollando y se acerca cada vez más a lo que ha sido llamada: la felicidad. Se expresó con una sonrisa en el rostro de los más “pequeños”, la alegría de idealizar su vida, y encontrar en ese ideal el principio motor de sus acciones; también los más jóvenes dejaron ver, en medio de su espontaneidad, sinceridad y sencillez, un rostro preocupado, frente al andamiaje de posibilidades que ofrece el mundo moderno, y no descubrir una luz orientadora. En fin, fueron muchos los sentimientos despertados, las esperanzas alimentadas y los corazones motivados durante esta semana vocacional, que concluyó con el reconocimiento de Jesús como el Pastor de nuestras vidas. Durante esta semana, tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre el “sentirnos elegidos” y en el lenguaje incluso de los niños, solo se elige al que se quiere, pues es con quien más se habla y a quien más se necesita; Jesús nos elige en el amor y para el amor, y sólo cuando nos sabemos elegidos, nos sentimos en capacidad de elegir, elegimos a Jesús porque lo necesitamos para que sea Él el que lleve el timón del navío de nuestra existencia, por el turbulento mar, hacia el puerto de la Felicidad. |